Tú suenas más a canciones decadentes y un poco tristes. Suenas a tardes negras de lluvia y frío. Algunas notas hablan de amor, la mayoría del des-, de esa encrucijada en la que nos vimos
durante ¿cuántos años? de indeciones y dudas. Aún así cada vez que se asoman las primeras notas las
reconozco y las quiero, no me hacen recordar lo malo, la música endulza todos
los momentos tristes.
Él suena a alegría, a risas, a festivales y a garitos
salmantinos, algunos oscuros y otros no tanto. A veranos y a inviernos, a
viejas leyendas. Suena a rock y a canciones que me da igual que quieran decir,
hablan de nosotros. Suena a horas de coche para comernos el mundo juntos y
suena a cama, mordiscos y deseo. A los buenos momentos y a los mejores, a lo que queda por venir. A
pensar en positivo y a bailar hasta la madrugada. Ya todo me suena a ÉL, el que ha
cambiado la banda sonora de mi vida.
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