lunes, 21 de noviembre de 2011

Seis

Tal día como hoy, oscuro, medio lluvioso, parecidos estos veintiuno de noviembre. 

Hoy me faltó ese pinchazo de mediodía, y menos mal... Hubiera estado más atenta que de costumbre a las señales que hábilmente me manda mi estómago, o el alma, si es que existe.

Dieciocho días de preocupación y para algunos de noches sin dormir y de días de duro trabajo fuera y dentro de la mente. De construir esperanza con cada suspiro. De crecerse y hacerse fuerte. 

Una breve despedida en un papel blanco de rayas, es la única que recuerdo, todo lo demás una parafernalia de flores y pañuelos. Qué horror, cuánta gente y cuántas palabras fueron innecesarias. Esos kilómetros hasta llegar y ese silencio macabro… Eso a lo que el resto llama adiós.
Hace ya seis fue un día de lágrimas y un poquito de soledad. De dolor. De no querer crecer.

Seis después es un día parecido y muy distinto. Y aunque sé que las lágrimas ya no lo son y los recuerdos alegres pesan, hay alguien que se está acordando de ese veintiuno y de los dieciocho de antes. Alguien por el que te daré las gracias el resto de mi vida, lo más grande que tengo. Ella, tuya y mía. Cuídamela abuelo.

martes, 25 de octubre de 2011

París

-¡Oye! ¿Cuándo vamos a ir a París? 

-Cuando estés enamorada de mí. 

[Sonrisa. Duda]

-Em... ¿cuándo vamos a ir a París?

sábado, 15 de octubre de 2011

La suerte de la desilusión


Ofrecer y abrir el pecho para que alguien entre desde fuera y te lo cambie todo. Abrazar a ese alguien toda una noche hablando de todo y hablando de nada. Desnudarte, arrancarte la piel y decirle lo que te duele y lo que te hace feliz.
Que él te de la llave del suyo, para que tu entres y se lo cambies todo.  Abrir una carpeta que encierra toda una vida. Un profesor cabrón, una niña extranjera. Cartas de amor y de locura. Fotos de su perro. Sus conciertos. Sus quince años.

Pactar con un beso esta suerte de tener dos llaves.

Llorar una desilusión. Tocar su cuerpo buscando el calor que le han faltado a las palabras. Ir ganándole centímetros al colchón. Para que entre y se quede un rato, y follar salvajemente curando las lágrimas. Porque esto de hoy no es hacer el amor, o quizá lo es más que nunca. Mañana ya veremos. Mañana ya hablaremos. Mañana nos abrazaremos o nos mataremos. 

Pero hoy follame como si esta noche me fuera a comer las estrellas una a una… 


martes, 11 de octubre de 2011

En el paraíso de los desencantos

Una vez conocí un lugar al que llamé el paraíso de los desencantos.  Durante un tiempo visité muy frecuentemente ese lugar, pasé tanto tiempo que incluso pude construir un castillo, yo quería una gran fortaleza dónde si algún día volvía de nuevo pudiera refugiarme de mis desilusiones, pero como estaba yo sola sólo pude levantar un pequeño castillo y una sola torre, no era muy grande, pero era muy fuerte.

Hoy, alguien me compró un billete de vuelta. Fue una sorpresa. Todo pasó tan de repente… volé toda una noche.

Allí todo estaba tal y como lo recordaba, sólo que algo más viejo, quizá un poco más derruido. Encontré a una niña hecha un ovillo en la torre del castillo, era morena y lloraba. Sus expresivos ojos verdes sólo me dejaron ver su tristeza.

Entre sollozos me contó que era una princesa perdida. Que desconocía el motivo por el que había llegado a aquel lugar, ella no había hecho nada, no se había portado mal, pero la habían castigado. ¿Quién?, quise saber. Y su verdad que también era la mía cayó como una losa delante de nosotras.

“Los que no saben de amor”

Entonces supe que había ido hasta allí para ayudarla, para sacarla de un castillo vacío en un paraíso con un nombre muy feo. Pero para eso tenía que ayudarme ella a mí. Las princesas perdonan, las niñas olvidan. 

domingo, 18 de septiembre de 2011

Setecientos y pico después de ti...


Y tú sin saber que ella se entretiene viendo tus fotos, porque ya es lo único que le queda. 

Tranquilo. 
Sin saber que a ella se le enfría el café cuando piensa que te va bien, que ya no la esperas, que ya no la sueñas… 

En casa. 
Sin saber que ella sale vestida de fiesta buscando bocas que sólo pueden beberle lo que le queda de tu amor. Ese que solo fue tuyo, ese que un día te juro ser para siempre. 

Paciente. 
Sin saber que a ella se le llenan los ojos de sal cuando te espera. 

Caliente. 
Sin saber que ella hace mucho que está helada, que ya nadie la abraza en invierno.

Seguro. 
Sin saber que ella ya no le encuentra certezas a la vida desde que tu te marchaste. 

Estable. 
Sin saber que ella está tan perdida que ni siquiera se encuentra entre las sábanas de su cama.

Cuando teme perderte para siempre, cuando teme no volver a soñar. Cuando teme no poder abrazar otro cuerpo, ni querer otros labios, ni tocar otras manos. Cuando sola en su cama el techo se le viene encima y no puede respirar, ni pensar, ni actuar, sólo quedarse inmóvil esperando que el sol la despierte de nuevo para tachar otro día más en el calendario, el setecientos y pico después de ti.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Colorearte el mundo


Pregúntame de qué color son mis ojos, y los tuyos. Pregúntame si ya está encendida la cafetera. Pregúntame cada dia si la camiseta que llevas pega con los pantalones que quieres ponerte. Ordéname que pulse el botón rojo del mando y apaga el mundo. Quedémonos solos y yo te explico todos los colores que tiene el dia, todos los dias, si tu me abrazas toda la noche, todas las noches.

martes, 13 de septiembre de 2011

Piel

Y si rascas, duele
Y se ven los arañazos
Y si te asomas más, las heridas
Y un poco más dentro, aquellas que no cicatrizan
Y más profundo, mucho más dentro, lo que eres, lo que sientes, lo que no se ve...



...de aquello que nunca desnudas.