Ofrecer y abrir el pecho para que alguien entre desde fuera y te lo cambie todo. Abrazar a ese alguien toda una noche hablando de todo y hablando de nada. Desnudarte, arrancarte la piel y decirle lo que te duele y lo que te hace feliz.
Que él te de la llave del suyo, para que tu entres y se lo cambies todo. Abrir una carpeta que encierra toda una vida. Un profesor cabrón, una niña extranjera. Cartas de amor y de locura. Fotos de su perro. Sus conciertos. Sus quince años.
Pactar con un beso esta suerte de tener dos llaves.
Llorar una desilusión. Tocar su cuerpo buscando el calor que le han faltado a las palabras. Ir ganándole centímetros al colchón. Para que entre y se quede un rato, y follar salvajemente curando las lágrimas. Porque esto de hoy no es hacer el amor, o quizá lo es más que nunca. Mañana ya veremos. Mañana ya hablaremos. Mañana nos abrazaremos o nos mataremos.
Pero hoy follame como si esta noche me fuera a comer las estrellas una a una…
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