domingo, 12 de febrero de 2012

¿A que no sabes dónde ha ido hoy?


Él la esperaba en el parque, sentado en un banco, escribiendo sus nombres con una llave que rayaba la madera. Ella se despedía de su padre, salía corriendo del coche, cruzaba la calle y se sentaba junto a él. Los dos alejados de sus problemas, de alguna manera lejos de sus vidas. Estaban juntos y no hacía falta nada ni nadie más. Corrían, a veces robaban y siempre gritaban. Vestían vaqueros y chaquetas de cuero.

Sus quince rebeldes.

Jugaban con sus labios creando la envidia de todos los besos. Él estaba loco por su pelo. Ella simplemente estaba loca, se metía en la bañera vestida de calle para lanzarse a los brazos desnudos de él.
Les unía todo pero no hablaban mucho de nada. Un día él le dijo te quiero, ella siempre decía ahora no es fácil. Desordenando sus miedos se marchó corriendo, dejando atrás el lugar dónde solían gritar. Él la vio marchar con la certeza de que jamás volvería. 

Quince años después ya no son los ochenta. 



¿A que no sabes dónde ha ido hoy?

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