Sí, me quedan cuatro años de la suficiente plasticidad y actividad neuronal como para aprender deprisa y sin grandes dificultades. Hay que aprovechar todo el tiempo sin desperdiciar un solo segundo de juventud. Un reloj inmenso implícito en los cuerpos nos dice cuando es la hora de empezar a hablar, a andar, a salir con amigos, a enamorarte… Con sus agujas va marcando el desarrollo de tu vida. Y sí, al reloj obviamente se le van agotando las pilas desde el minuto uno.
Da miedo pensarlo. Pero cuando en siete horas ves tanta vida, tantas vidas, siempre con problemas, algunos con problemas de ajuste en su reloj; es inevitable tenerlo muy presente. Tic-tac… cuatro años para pensar y poner en marcha lo que va a ser el resto de tu vida, por lo menos la profesional… que para la personal siempre hay tiempo de equivocarse… o no.
Sabes aprovechar cada segundo, cada momento, cada paso de esa aguja de tu reloj. No todo el mundo puede decir lo mismo, no todos los relojes suenan tan bien como el tuyo.
ResponderEliminarY siempre hay tiempo para equivocarse, en todo, lo interesante es disfrutar de lo que te apasiona sin miedo a que se acabe.